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BUSCANDO LAS HUELLAS DE LA PRIMERA EXPLOSIóN O LA CULPA DE TODO LA TIENE EL BIG BANG

Buscando las huellas de la primera explosión o la culpa de todo la tiene el Big Bang

Por : Axayacatl Casco   |   2016-06-08

Seguramente ha tenido días donde la vida le sabe a bastoncitos de caramelo, otros tan complicados que terminó preguntándose si estará pagando el karma de tanto marranito sacrificado sólo para abastecer su vicio por las gorditas de chicharrón. En cualquier caso, tal vez usted se ha preguntado, ¿dónde y cuándo surgió esta necedad que tiene la vida de servirnos tacos campechanos de abominable realidad con adorable existencia? Para contestar tal interrogante desde un punto de vista cosmológico habría que remontarnos al origen del universo, al meollo de los meollos y así saber a quién agradecer o achacarle nuestras desgracias (como buenos humanos).

  Según los científicos la culpa de todo la tiene el Big Bang. Para conocer en qué consiste la también llamada gran explosión, demos un paseíto por el tiempo para saber cómo se conformó esta teoría. Vayamos al año de 1687 cuando, según los chismosos, el caer de una manzana hizo que Newton formulara la llamada ley de la gravitación universal, con la cual se podía entender el movimiento de los cuerpos. El genio de Newton integró a sus matemáticas una variable hasta entonces nunca considerada: la gravedad, de esta manera podíamos explicar desde por qué la botarga del Dr. Simi puede realizar su meneíto de caderas sin caerse, hasta el movimiento de traslación de la luna alrededor de la Tierra.

  Sin embargo, Newton tenía un secreto, nunca pudo explicar cómo la gravedad ejerce fuerza sobre nosotros, por ejemplo, sabemos que la Tierra gira alrededor del Sol por la fuerza que éste tiene sobre la Tierra, pero ¿cómo le hace el sol para tener esa influencia a través de 150 millones de kilómetros de espacio vacío? Pasaron poco más de 200 años para que otro “vato pesado” de la ciencia desenmarañara este misterio. De Alemania para el mundo: Mr. Einstein.

  En menos de una década el cerebro de Einstein logró resolver este acertijo con su famosa teoría de la relatividad. Si la receta de Newton sólo explicaba la interacción entre dos cuerpos a través de sus masas, Einstein mejora la fórmula añadiendo como ingredientes el tiempo y el espacio. Así, estas dos nuevas variables, según Einstein, demostraban por fin la manera en que la gravedad ejerce su poder sobre todo el universo.

  La teoría de la relatividad no sólo explicaba la gravedad, realizaba múltiples predicciones, algunas fueron comprobadas a través de observaciones astronómicas y otras fueron la delicia de matemáticos sin vida social para establecer las nuevas implicaciones de dicha teoría. Una de éstas fue elaborada por un cura con doctorado en Física, Georges Lemaître, quien más allá de aplicar las ecuaciones de Einstein a planetas, cometas o agujeros negros, este fiel creyente de Yisus se voló la barda y las aplicó a ¡todo el universo!, confirmando que la religión lleva a cometer locuras, sin embargo, lo más importante fue demostrar con sus cálculos matemáticos que sólo había de dos sopas: el universo se está expandiendo o contrayendo, de estático no tiene nada.

  Al enterarse Einstein de las predicciones de Lemaître pensó que debería bajarle al vino de consagrar, pues afirmó que estaba llevando sus matemáticas muy lejos, pero para sorpresa del mismo, en 1929 Edwin Hubble, utilizando un poderoso telescopio, observó cómo las galaxias se alejaban de la Tierra confirmando el crecimiento del universo.

  De esta manera, si vemos la expansión del universo como una película y la regresamos al primer nanosegundo veremos una especie de sopa densa, hipercaliente y más pequeña que un átomo, donde las partículas que la conformaban colisionaron para generar una gran explosión que provocó su expansión a una velocidad de billones de veces por segundo; este fenómeno ocurrido hace 13 800 millones de años lo llamamos Big Bang.

  Gracias a Hubble la teoría del Big Bang tomaba fuerza, la comunidad científica creía que era la explicación correcta, pero faltaba la prueba que comprobara esta “inflación cósmica”, la cual al parecer acaba de encontrarse en meses recientes vía el Polo Sur, donde un grupo de científicos por amor al arte son capaces de vivir en una de las zonas más frías del planeta para estar alejados de la civilización y así observar el espacio en asientos de primera fila.

  Como una piedra que lanzada al agua crea ondas, el Big Bang generó una especie de eco a través de los años que los científicos han podido registrar a causa de un fenómeno llamado radiación de fondo de microondas, por increíble que parezca aún podemos tener evidencia de las huellas que dejó esta gran explosión hace millones de años para tener pruebas contundentes de la forma en que el universo fue inflándose cual panquecito. Ahora bien, usted se preguntará ¿y en qué momento esta teoría explica cómo explotó el asunto?

  Para tratar de obtener información sobre esto, la comunidad europea creó a la mamá de los pollitos de todos los proyectos científicos, más de 10000 científicos de 85 países unidos para construir el denominado Gran Colisionador de Hadrones (GCH), el proyecto más grande nunca antes visto para estudiar a las partículas más pequeñas con el objetivo de recrear las condiciones que estaban presentes menos de una mil millonésima parte de segundo después del inicio del universo.

  El GCH logra hacer copias pirata de gran calidad de la primera explosión, acelerando protones a 99.9 % de la velocidad de la luz y cargándolos con electricidad para alcanzar temperaturas 100000 veces mayores que el centro del sol. Estos forenses cósmicos buscan recrear la escena del crimen de la primera explosión para comprobar la teoría de que el universo en el origen era una sopa espesa de partículas subatómicas, mismas que originaron otras partículas conformando los bloques fundamentales de todo lo que conocemos.

  Como puede observar, los científicos de partículas tienen serios problemas con su obsesión por querer entender de qué está hecho y cómo todo se mantiene junto, y al referirme a “todo” hablamos de los virus más diminutos, yo, tú, la luna, la Tierra, el sistema solar, la Vía láctea y las millones de galaxias que conforman el universo observable. Pero esta obsesión, tal vez nos lleve algún día a conocer la naturaleza del Big Bang para contestar las preguntas que cualquier hippie bajo el efecto de la marihuana se ha preguntado: ¿por qué se creó de forma repentina y violenta un universo? y ¿qué había antes del Big Bang?

  Ya existe gente que está creando de manera seria (con matemáticas no aptas para mortales) conjeturas para resolver esas preguntas, algunos explican este universo como una consecuencia de la formación de un agujero negro en otro universo de mayores dimensiones. Otros le coquetean a la teoría de los multiversos, la cual propone que existen otros universos con diferentes leyes temporales y espaciales a las que conocemos, es decir, no somos nada.

  investigación para hallar al culpable o culpables del origen de todo, aún es caso abierto, si bien hemos encontrado en el Big Bang algunas pistas, la ciencia aún tiene limitaciones para encontrar a los verdaderos responsables. Esta pesquisa cósmica apenas comienza, y además de las posibles implicaciones tecnológicas que puedan surgir apartir de conocer la naturaleza de las partículas que nos conforman, observarnos desde afuera para ver que el planeta no llega ni a grano de arena en este infinito,debería servir como baño de humildad a esta civilización autodestructiva en que nos hemos convertido. Hace cientos de años un tal Galileo le dio una bofetada con guante blanco alego de la humanidad acabando con la tiernaidea de la Tierra como centro delsistema solar, sin embargo, al parecer los humanos seguimos creyéndonos el ombligo del universo.